Los goles de Cristante, N’Dicka y Pisilli en la segunda parte solventaron el triunfo ante la Cremonese (3-0) para situarse en tercera posición de la Serie A

Mientras el Scudetto ya parece sentenciado en favor del Inter de Milán, la pelea por hacerse con uno de los tres puestos restantes que dan acceso a la Champions promete emociones fuertes hasta el final. Pero, gracias a su solvente triunfo ante la Cremonese en el Olímpico fraguado en la segunda mitad, la Roma ha metido la cabeza y se ha situado tercera aprovechando la derrota del Nápoles en Bérgamo.

​Tras debutar como titular la semana pasada ante el Nápoles repartiendo la asistencia del 0-1 para Malen antes de ser reemplazado al descanso, Bryan Zaragoza volvió a partir de inicio ante Cremonese. La mejor noticia para Gasperini, eso sí, fue la vuelta de un Manu Koné ausente desde finales de enero por lesión. Desde luego, le dio otro ‘poso’ a la Roma en la sala de máquinas.

​Lo cierto es que, a pesar de volver a arrancar acostado al sector derecho de la mediapunta, Bryan Zaragoza se mostró como el elemento más activo de la Roma en el último tercio junto a un Donyell Malen con el que está comenzando a fraguar una gran sociedad. De sus pies, de hecho, salió un exquisito centro de tres dedos cabeceado por Mancini en el 35′ contra el larguero.

​Fue, sin duda, la mejor ocasión antes de marcharse al descanso por parte de una Roma que mantuvo a Cremonese a raya en todo momento. No les regaló ni media ocasión. Gasperini, eso sí, intervino al descanso dando entrada a El Aynaoui por Ghilardi para retrasar unos metros la posición de un Cristante que allanó el camino en el 59′ a la salida de un córner botado por Lorenzo Pellegrini.

​De inmediato, Davide Nicola dio entrada a Jamie Vardy bajo la atenta mirada de Claudio Ranieri desde la grada. Pero, a poco menos de 15′ para el final, la pizarra de Gasperini fabricó el 2-0. En esta ocasión, fue El Aynaoui quien la puso desde el banderín de córner y, completamente libre de marca, N’Dicka anotó a la altura del punto de penalti.

​Todavía quedaba tiempo, eso sí, para que Pisilli anotase el tercero tras recoger un balón suelto en el área. El joven Venturino, que entró en sustitución de Bryan Zaragoza, buscó ponerle la guinda al encuentro con un disparo que se marchó rozando la escuadra que hubiese hecho que el Olímpico se viniese abajo. Esta Roma, que ya suma 11 porterías a cero y empieza a carburar arriba, quiere jugar la Champions.

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