El joven delantero alemán llegó a un Newcastle en crisis y su excelente carta de presentación de los primeros meses se ha visto opacada por una larga sequía goleadora En el Newcastle tienen un problemón. En el noreste inglés soñaban con disfrutar de un nuevo delantero estrella, pero la realidad se está quedando corta. Y es que entre los noes (ni Mbeumo, ni Ekitike, ni Cunha, ni Sesko correspondieron el interés) y la rebeldía de un Isak decidido a vestirse de red, los magpies llegaron a los últimos días del mercado con la urgencia de fichar una nueva referencia goleadora. Finalmente encontraron a Nick Woltemade (Alemania, 2002), una de las revelaciones de la Bundesliga 24/25. Le pagaron una millonada al Eintracht por él (80M€), y lo cierto es que el alemán se ha ido disipando con el pasar de los meses.
Woltemade aterrizó en Newcastle rodeado de murmullos y dudas por el precio pagado, como ya le sucedió en su momento a su predecesor, Isak. Aun así, su -única- temporada en el Stuttgart daba motivos para creer que en él había un proyecto más que interesante: 18 goles en 36 partidos, seis de ellos en una DFB Pokal en la que terminó levantando el trofeo. Y cuando llegó a St. James’ Park necesitó solo media hora para imponer su norma; aprovechó un centro de Jacob Murphy para de cabeza marcar su primer gol en su nuevo equipo y darle la victoria -la primera de la campaña- por la mínima contra los Wolves a unos magpies ansiosos de olvidar cuanto antes a Alexander Isak.
